Para estos próximos días de invierno, en los que apetece quedase en casa y refugiarse del frío, os voy a enseñar a hacer unas deliciosas ¡TORTITAS!
Foto: Anja Franco
No hay nada mejor para un buen desayuno que unas tortillas. La receta consta de varios ingredientes, todos fáciles de encontrar en un supermercado común. Si es la primera vez que vas a hacer tortitas, no te agobies, son muy fáciles de hacer y sólo tienes que pillarle el truco para darles la vuelta y que no se te desparrame toda la masa. La receta es para dos o tres personas.
Para comenzar necesitaremos:
Ingredientes:
- 2 vasos de harina (de repostería).
- 1 vaso de leche.
- 2 huevos.
- 10 cucharaditas de azúcar.
- 2,5 cucharaditas de levadura.
- Esencia de Vainilla.
- Mantequilla (sólo para untar en la sartén).
Utensilios
- Batidora (no es imprescindible, pero como siempre, facilita el trabajo. Puedes hacer la masa a mano en un bol grande y una batidora manual).
- Sartén antiadherente (el tamaño de la sartén será el tamaño de las tortitas).
- Espátula o paleta (mientras más larga y fina sea, más fácil te resultará darle la vuelta).
- Cocina a fuego medio/bajo (especialmente si eres novato).
- Papel de cocina (en su defecto puedes usar una servilleta).
Foto: Anja Franco
Modo de preparación:
Empezamos añadiendo todos nuestros ingredientes en la batidora. Introduce los huevos en primer lugar, seguido de la leche. De esta forma conseguirás que no se te peguen elementos sólidos al fondo de la batidora, provocando grumos más tarde. Introduce los huevos, la harina, el azúcar y la levadura. Por último echa un chorlito de esencia de vainilla (al gusto).
Bate bien la masa hasta que no hayan grumos y la masa esté perfectamente homogénea. La masa debe ser espesa pero manejable, es decir, un punto intermedio entre líquido y pasta para untar.
Pon la sartén a calentar con un poco de mantequilla y espárcela bien por toda la sartén. Retira el exceso de mantequilla con un papel de cocina (esto sólo lo tienes que hacer la primera vez, a menos de que la sartén no sea buena y se te pegue la masa con facilidad al fondo).
Cuando la sartén esté bien caliente, bájale el temperatura o la intensidad a fuego medio/bajo, para que no se te quemen las tortitas.
Echa en el centro de la sartén un poco de masa y ve repartiéndola por toda la sartén con movimientos circulares hasta haber conseguido un fondo uniforme. Yo lo hago a ojo, pero si no estás muy seguro puedes utilizar un cucharón como medida para tener una guía.
Es importante que sepas que mientras más masa eches, más gorda quedará la tortita, por lo que tardará más en hacerse por un lado y si tienes el fuego muy alto, es posible que se te queme. Además, será más difícil darle la vuelta sin que se derrame masa.
Cuando veas que a la masa le empiezan a salir pequeñas burbujas en la superficie, es hora de darle la vuelta. Con la paleta, ve despegando los bordes de toda la tortita e introduce la paleta hasta haberla despegado por completo y dale la vuelta. Como ayuda extra, coge la sartén por el mango e inclínala ligeramente, mientras que por el lado opuesto al mango le das la vuelta. De esta forma será más sencillo.
Déjala hacerse por ambos lados y cuando esté de un color dorado, sácala y comienza con una nueva toritita.
Trucos, consejos y aclaraciones:
Todos los grandes chefs del mundo que hacen tortitas, dicen que la primera que haces debes tirarla, ya que esta ha cogido toda la mantequilla que has puesto en la sartén. En mi casa, las tortitas vuelan, y lo de tirar tortitas que nunca sobran es impensable. Está igual de buena que cualquier otra que hagas, aunque es cierto que contará con un poco de mantequilla. Decide tu si la quieres tirar o te la quieres comer.
Cuando esté la masa en la batidora pruébala, de esta forma sabrás si está a tu gusto de azúcar y vainilla. Juega con estos elementos hasta que esté perfecta.
Cuando trabajas con huevos, es importante que estos estén perfectos, ya que podemos ponernos malos. Si no estás completamente seguro de que los huevos están frescos y en condiciones óptimas, coge cualquier recipiente y llénalo de agua fría. Introdúcelos en agua suficiente que los cubra. Si el huevo se queda pegado al fondo, está perfecto y puedes consumirlo libremente. Si por el contrario el huevo flota, está malo y debes tirarlo.
Puedes untarle lo que quieras, desde mermeladas, siropes, chocolate o fruta hasta hacer el típico desayuno americano de tortitas con bacon y huevos fritos. Si quieres hacer un plato salado, añade menos azúcar y listo.
Si la masa te queda demasiado espesa, añade un poquito de leche. Por el contrario, si te ha quedado demasiado líquida, añádele un poco de harina.
Si al darle la vuelta a la tortita te ha quedado muy blanca, no te preocupes. Espera a que se haga por el otro lado y vuelve a darle la vuelta hasta que esté dorada.
Sabrás que está lista por ambos lados si al mover la sartén, la tortita baila y se mueve sin pegarse.
Como colofón final, si lo que prefieres es hacer crepes (es exactamente lo mismo, pero más fina y que se rellena) lo único que debes variar en la receta es añadir más leche para que te quede más líquida la masa y eliminar la levadura. Al ser mucho más finas, tardarán mucho menos tiempo en hacerse.
¡Comentad si os han gustado!